
Lo primero y más importante es tener planeado el aprovechar el fin de semana desde hace un tiempo. Si éste se encuentra en plena cuenta atrás para algo importante como una boda, exámenes, tus vacaciones, una reunión de la que no puedes escaquearte (o lo que sea), mejor que mejor, pues los resultados serán sin duda más interesantes.
Los ingredientes varían según el plan y la importancia del mismo. Como ejemplo pondremos el siguiente caso:
Último fin de semana de Agosto, vacaciones a partir del día siete y lo que es más inquietante, exámenes a partir del día uno de Septiembre. El plan es el siguiente: Cogemos el viernes tarde para quedar con los amigos y relajarnos, el sábado para hacer gestiones por la mañana y empezar con la empollación hasta el domingo tarde, donde queremos disfrutar de una actividad lúdica para empezar la semana con buen pié. Así pues, tenemos estos ingredientes:
1.- Puntos en la parte trasera de la mandíbula, en la zona del cordal inferior izquierdo. A ser posible más de 5. En este caso 8.
2.- Fin del ciclo fértil del mes, lo que implica una fantástica regla, con dolores en la zona lumbar incluída. (Para los varones, se puede optar por dos opciones: A.- Ignorar el punto 2. B.- Sencillamente, tener dolor de huevos.)
3.- Dolores de cabeza, variando en intensidad, zona y duración. A ser posible un día como mínimo, intensidad fuerte-moderada en la parte izquierda de la cabeza. (Nótese que en el punto uno nos hemos referido ya a la zona siniestra)
4.- Comienzo de molestias en garganta y oído, agravándose con estornudos y moquillo a goteo ininterrumpido. (Es importante que sea continuo, pues la receta podría estropearse de cualquier otro modo)
5.- Fiebre.
Se van añadiendo los ingredientes poco a poco, en el momento de llegar a los estornudos, notaremos como uno o más puntos se desprenden, extrañamente. Así, al llegar al punto cinco nos encontraremos con que ya es viernes por la noche, no hemos quedado con los amigos y el día siguiente amanecerá igual.
Dejamos macerar de ocho a diez horas de sueño, interrumpido por la necesidad de sonarse, ir al baño, y los escalofríos que aparecen como resultado de añadir el quinto ingrediente a la mezcla. Esta operación la habremos realizado al menos, una noche antes, aunque de forma más pausada, ya que los últimos ingredientes se añaden poco a poco.
En fin, sazonaremos todo, por nuestro bien físico y mental con buenas dosis de antibióticos (la peníncilina suele funcionar, a no ser que tengas una alergia mortal a la misma, por eso es mejor usar siempre sustitutos eficaces), naproxeno (al menos de 550mgr) que darán un sabor suave a los dolores causados por el punto dos y evitarán la inflamación excesiva del primero. Añadimos unos gramos de paracetamol al día y unos sobres de Frenadol, que le darán cuerpo a la masa.
Así, con suerte, llegaremos al domingo sin demasiadas fuerzas, pero con la capacidad mental para realizar una actividad lúdica que no implique más que usar la cabeza.
IMPORTANTE: Tapar todo con una gran cantidad de servilletas, kleenex y papel higiénico, lo que haya a mano. De seguro que de tener para principio de semana una actividad obligada, el lunes amanecerán perfectos para ella, como por ejemplo, volver al trabajo. ¬¬