El viento sopla con fuerza,
su cabello despeinado
no deja ver el horizonte gris,
no ve el navío luchando por salir,
por llegar hasta la costa
y vencer, por una vez, a la marea.
Él observa la luz,
el faro que obrará el milagro
de guiarlo hasta ella,
donde el agua helada
no acuchillará sus dedos,
donde la sal y la lluvia
no cuartean su cuerpo,
donde sus cálidos brazos,
sus labios, sus besos
harán que las montañas de agua
se conviertan en una balsa.
Sólo para volver a ser realidad,
para dejar, por un instante,
relegado el recuerdo.

Julio 1, 2008 at 11:18 pm
La música está genial, y el poema es diferente a otros que hayas escrito antes.Enhorabuena!
Julio 1, 2008 at 11:21 pm
Gracias!
Julio 1, 2008 at 11:27 pm
Me gusta el cambio que has dado. Tus anteriores poemas me encantan, pero este tiene el encanto de los desacostumbrado ¡Felicidades!
Julio 2, 2008 at 11:30 am
Sí, el cambio de imagen me gusta mucho. Este es más suave.
Buen miércoles!!
Julio 2, 2008 at 12:31 pm
Bueno, a ver:
Kazemusha, gracias torrijilla, tenía ganas de poder jugar un poquito más con la página, el otro no me dejaba… es una pena.
David, me alegro de que te guste, tienes razón en que éste es más suave, aún me tengo que acostumbrar! Es demasiado claro!
Julio 2, 2008 at 8:55 pm
Gñ, esa canción es mía… Aunque es para tí
A ver si un día pones la de “La monja enana”, (que también es mía…y que por supuesto, sigue siendo tuya, como todo lo que tengo)