Pluma veloz,

incansable e insaciable,

te suplico, libérame de tu embrujo,

haz que deje de necesitarte…

Pluma suave,

que conviertes en palabras tu sangre,

nadas por el papel

como si del mar en calma se tratase…

Pluma fatal,

más fuerte que la espada,

has conseguido paz

y provocado infinitas batallas…

Pluma valiente,

que has guiado a mi inspiración,

has convertido mis sueños

para compartirlos…

Que seguirías haciéndolo

hasta el infinito.

Ahora, grata compañera,

descansas fría,

con tu forma perfecta,

sobre mi anciana mano inerte.

Y donde te lleve el destino

y la herencia,

seguirás tu camino

y, por mucho que duela,

no podré acompañarte…