Dueño de horizontes secretos,

de chimeneas

y tejados mojados,

de perdidos recuerdos,

balones desinflados.

Señor de las alturas

que con premura

a donde nadie te sigue saltas,

en busca

de sueños que se susurran

y salen flotando por las ventanas.

Eres tú

observador y altanero,

foco y escudo,

guardián de secretos,

solitario y compañero,

que, mudo,

desde lejos,

observa y juzga

éste nuestro mundo.