Cuando ya no hay razón,

ni porqué que me lleve

más allá de lo que veo,

si el corazón

luchar no puede

más, pese a hacerlo

sin cesar…

¿Qué hacer?

Prefiero luchar

hasta caer

rendida en el olvido,

que sentarme

a ver pasar

el tiempo,

rezando por que un día

la muerte se convierta en vida,

sin saber

si con el alba

volverás conmigo.

Prefiero morir

en la batalla,

prefiero

sufrir la tortura de mil espadas,

que vivir, que morir,

que vivir muriendo

que morir viviendo .