No os llevéis a engaño, mi señora,
que si sus ojos hechiceros
me atraparon, como lo hacen ahora,
es sólo porque vi en el fondo su fuego.
Que vuestros dulces labios rojos
no me mientan con duras palabras
pues si yo os hablé de amor
es porque sé que tú me amas.
Y si de este sentimiento soy el único culpable,
¡que me lleven, soy tu preso!
¡Que me metan en la cárcel!
Entended, mi señora, que soy sincero,
pues es mi único destino el amarte…
Así pues, con estos sangrantes versos,
para que penséis, mi hechicera, os dejo…
Y rezo porque tus labios de amapola
formen algún día un “te quiero”,
y conviertan esta oscura hora
en el más feliz de los momentos.
Respuesta al poema Hechicera y vagabunda
de Arminda C. Ferrera.











Umm interesante, interesante. Me pondré a estudiar una réplica aguda para estos versos
Lo he dicho igual en casa de eariandes, sois geniales. Chapeau.
Se puede acaso tener a una favorita?
Dios qué fuerza!!!
Besos y felicitaciones, no sólo por estos versos, sino por la genialidad desbordante que veo os ha traído este año nuevo!!!
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Muy lindo….
Andrea.-
decoractual.blogspot.com
Nunca pasás, te espero!!!! si querés……
Saludos!!