Un nuevo horizonte se dibuja,

Tras largo tiempo en la mar

Se abren las misteriosas brumas…

Quién sabe qué misterios desvelarán.

¿Es esto el paraíso verdadero?

La tierra verde e inmaculada,

Como una doncella de mejillas sonrosadas

Que espera paciente a su caballero.

Para ella ésta es mi prenda,

Para ella éste es mi regalo,

Una dura y valiente carabela

Que el ancho mar ha surcado

En busca de nuevas promesas.

Y aquí estoy yo,

A unos pocos metros esperando,

Un solo hombre, su descubridor.

Y éste es el momento,

Ésta es la manera,

De nada me arrepiento

Cuando por vez primera,

Con ansia y sin miedo,

Mi pié toca la tierra.