Aleen Duinn – Rob Roy OST

Éramos jóvenes y valientes,

soñando con mil aventuras, batallas,

bardos cantando nuestras hazañas

y haciendo a las doncellas ruborizarse.

 

Éramos jóvenes, atrevidos,

que buscaban su momento de gloria

donde otros habían caído.

 

Eramos jóvenes y estúpidos,

con ansia esperábamos

lo que muchos otros habían temido.

 

Seremos siempre jóvenes ahora,

los bardos cantarán nuestra muerte

y nuestras madres nos mantendrán en su memoria.

Mas con espadas hendidas en nuestros cuerpos,

alimentando así una tierra extraña,

no nos esperarán doncellas con guirnaldas

sino el vacío yermo del sueño eterno.

 

Que los grandes enarbolen sus pendones,

que las calles se engalanen

con perfume de las más exquisitas flores,

pues la paz ha llegado y viene para quedarse.

 

Que afinen sus laúdes los juglares,

que los caballeros abrillanten las armaduras

y corra el rubor en las mejillas de las doncellas.

Todos, del rey al colono,

tras las perennes murallas y en los arrabales,

que el clamor de la alegría vuele solo

y llegue hasta el último valle…

Pues amigo mío, la paz ha llegado,

y, de momento, viene para quedarse.

 

Bardo anónimo – Laendiell (Aquadelenyär)

Basada en la creación de Arminda C. Ferrera

 

 

Que el olvido se lleve la pena,

que se la lleve lejos, muy lejos,

a un lugar donde encontrarla no pueda.

Que se lleve los días tristes y oscuros,

los momentos de la más absoluta tristeza,

porque ahora descubriré el mundo…

 

Miraré con ojos inocentes y nuevos

lo que ya conocía, lo que es mío y sólo mío,

descubriré otra vez en su mirar un infinito firmamento

donde sus hermosas pestañas iluminen mi camino.

 

Descubriré con mi lengua sus labios llenos,

serán los mejores pinceles mis dedos

y su piel morena el mejor lienzo

donde crear una obra infinita en nuestros cuerpos…

Todo su ser es para mí nuevo,

pero él descubrirá conmigo el mayor placer

y el mejor de los tormentos.

 

Kïlme Inn-Grull

Confession – Brian tyler, Constantine ost.

Pensé que era invencible,

que me llegaría la muerte

antes de traicionar a los que me quieren…

Pensé que era imbatible.


Miradme ahora, no queda nada en mi reflejo,

no hay alegría, ni fuego en estos ojos,

y mi piel es pálida, no de hermosa, sino de enferma.

Ni siquiera el orgullo me queda,

sólo los tristes despojos

de la persona que existe en su recuerdo.


No sé ya qué es realidad

y qué el sueño,

sólo hay brutalidad,

oscuridad y tormento

en esta interminable eternidad.


Sé que no puedo caer más bajo,

pues cambié destinos y secretos

por salvar, evitar el sufrimiento

a alguien muy, muy amado.


Qué más da si sólo yo lo entiendo,

poner a todos en peligro…

Pues podría aguantar cualquier tormento

menos hacer sufrir a alguien querido

porque no pude protegerlo…


Ésta es la confesión de mi delito,

esperaré a la implacable espada,

espero paciente mi castigo…


Lo sé, soy una traidora,

pero aún cuando deseo mi muerte,

cuando no puedo mirarle a la cara,

cuando maldigo mi suerte,

lo que hice antes, lo haría ahora.

Kïlme Inn-Grull

Nohm

Idea original de Eariandes.


A veces hay que perder,

perder para volver a levantarnos,

perder para lograr vencer.

Kïlme Inn-Grull

The Red Warrior – The Last Samurai OST

Que baile, que dance la espada,

que el filo corte el viento,

sean uno la voluntad y la hoja,

sea el golpe certero

y separe del cuerpo, el alma.


Que vuele, que vuele hacia el enemigo,

pues has de desenvainar primero

o él no dudará en acabar contigo.


Haz que dance la espada,

demuestra que te la mereces

pues gracias a ella vives,

y por ella pereces.

Haz que se sienta honrada

de pertenecerte.

What shall we die for – Pirates of the caribbean ost

La blanca nieve cae,

se tiñe y funde al tocar la marea

de gritos, agonía y sangre.


Que ose la muerte venir a buscarme,

pues hasta a la temible parca

mandaría al infierno por volver con ella,

por volver a su cálida cama,

aspirar su dulce aroma a canela

y de sus labios alimentarme.


Pero pocos de mis bravos compañeros

se mantienen con suficientes fuerzas

para poder llegar a buen puerto.


Y mientras unos caen

por el embiste de mi espada

otros muchos aparecen

de las sombras, la nada,

para probar el acero

que está de vidas sediento.


Y ya no queda nada,

la sangre es ahora fuego

que purifica las almas

de mis amigos muertos.


Y mientras se vuelven ceniza,

observa, recuerda, el firmamento

a los que salimos con vida,

y se alza como cruel testigo,

pues sí, habrá justicia

para los que hoy han caido,

víctimas del hombre y su codicia.


Porque, aunque volvamos a casa,

algo de nosotros quedó por el camino,

algo de nosotros murió en la batalla

y jamás, jamás, volveremos a ser los mismos.

The Cottage on the beach – Dario Marianelli – Atonement Ost

El mundo se desmorona,

como un castillo de naipes con los que juegan

en mesones, tabernas y posadas…

Y nadie parece darse cuenta.


¿Dónde están el escudo y la espada?

¿Dónde el honor?

¿Dónde los caballeros y damas?


Lo que viví era un engaño, una máscara

que esconde a los inocentes,

pues hay veces que la falsedad más clara

es lo único que los protege.


No, no hay lugar para la esperanza.

En este lugar sombrío sólo mi corazón

mantiene encendida la llama

gracias a ese amor,

que más que mío es de otro,

que sólo a recordarme alcanza…

¿Me estará buscando?

¿Se ha dado por vencido acaso?

Quizá a él también le venció la desesperanza…


Ruego a los dioses, con mi plegaria,

se apiaden de su sierva, cuya alma

son miles de piezas fracturadas,

que corten el fino hilo que la tiene atada

a la vida, en esta celda solitaria.

¿Acaso mi vida no está en vuestras manos?

¿No lo he dado ya todo por mis hermanos?

No, no puedo, he de seguir luchando,

pues ya abandoné una vez a quienes me están esperando.


Pero aquí, sola, desamparada,

donde ya ni los recuerdos me calman,

desearía que alguien se apiadara,

y aunque fuera despacio y con dolor, me matara.

Como cada día, duele,

sin saber si ya ha pasado el tiempo,

o si lleva allá dentro meses.

 

Es su mente su alivio y su encierro,

esperando a que alguien se acuerde,

esperando que llegue el momento

de poder correr, moverse,

sentir el alivio del viento,

correr hacia el bosque, perderse.

 

Allí todo es noche,  negro,

que acompaña al dolor,

que acompaña al miedo,

ausencia completa de color.

 

Dolor, pues no había mayor templo,

en este mundo de locura,

que su cuerpo, ahora deshecho,

sufridor de una tortura

que aguanta, maltrecho,

pues, de que vendrán, está segura,

y necesita ganar tiempo.

 

Miedo, de no poder, de no aguantar,

de, llegado el momento, comprobar

que no era tan firme su voluntad

como se había hartado de asegurar

a aquellos que la ponían en duda.

 

Pavor, pues jamás traicionaría

a aquellos a quien proteger juró,

su propia vida regalaría

a cambio de mantener lo que prometió…

 

Pero su mente le hace malas pasadas

y  se imagina a escondidas

qué es lo que pasaría

si al final su mente no soporta la carga.

 

Entonces, aprieta contra su pecho

lo único que le da esperanza y consuelo:

Un anillo que siempre lleva en el dedo

y unas secas hierbas,  rápido veneno.

By Xavi Fuentes

By Xavi Fuentes


Estoy contigo,

más allá del tiempo y del espacio,

siempre estoy contigo.


Me enseñaste a ver la luz

cuando todo estaba oscuro,

me mostraste un futuro

donde sólo tú.


Y ahora, que todo se vuelve negro,

que esperan pacientes en la puerta

la desesperación y la impaciencia,

vuelve mi mente al hogar, que es sólo nuestro.


Y no cesaré, y no dejaré

que nadie empañe tu recuerdo,

que nadie rompa este deseo

de volver a ti,

y a ti

aún tras el impenetrable Velo

regresaré.


Lo prometo.

Para Eariandes, ¡Gracias por la tarde del Domingo!

By Xavi Fuentes

By Xavi Fuentes

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