La Marea – Vetusta Morla

Los labios agrietados,

tristes y sedientos

del agua que ya ha pasado,

que nunca más veremos.


Las manos vacías,

piel cuarteada

que avaricia

tomar la Nada.


Y  las pupilas veladas

manteniendo la memoria

cegando la mirada

a la vida del ahora.


Y el ayer, permanece,

vence al olvido

y al propio presente,

y antes de reaccionar, se va,

nos deja solos con el vacío.

El dolor es inevitable,

el sufrimiento opcional.*

Si por dolor desespero,

si por no sufrir siempre me esfuerzo…

Mas si nunca para,

si nunca cesa,

se mete, a veces, en la cabeza

y no te permite pensar en nada.

 

Es entonces la salida buscar una solución

que te permita acabar con el dolor

que hasta con el más paciente

termina, le puede

la desesperación.

 

No, no quiero sufrir por dolerme,

mantiene mi alma la lucha,

sé que mi cuerpo es fuerte,

pero o consigo una ayuda

o terminará por vencerme.

 

*Buda.

Hay en Laendiell cierto caballero, de lengua afilada y monstruoso aspecto, que contesta siempre intentando ridiculizar al oponente, por la poca variedad de insultos que utiliza para describir lo que para todos es algo manifiesto.

Pues señor, recojo el guante que siempre deja en el aire, y permítame usted el contestarle: No hay nada malo en ser feo, sobretodo si los dioses en su día así lo quisieron (si es que no fue simplemente una mala broma de los hados vuestro nacimiento). Imagino que os habéis pasado muchas horas frente al espejo, inventando nuevas formas de criticar a ese triste cuerpo, así, los insultos de los demás siempre quedarán tristes y nada originales en comparación a las creaciones de vuestro encomiable intelecto. Así, no habrá palabra malsonante que a vuestra merced llegue alguna vez a afectarle. Pero, caballero, hace años que no oigo de vuestra boca ni un triste soneto, ¿es que ya no tiene tinta… su tintero? ¿O puede que tal vez vuestra amada pluma se sienta cansada de la escritura y vaya por otros derroteros?

La vejez a todos alcanza, y hace tiempo ya que se instaló, junto a su corcova, sobre la espalda. Si no quiere dar su brazo a torcer y ceder ante un campeón más joven su posición en la corte, bueno, es de los ancianos el derecho de aguantar hasta que les lleve la muerte. Mas ¡ay de los rumores! que corren por las posadas y callejones, sobre lo reblandecida que se muestra vuestra espada cuando, por simple descuido, fija sus ojos en usted una dama…por poner un ejemplo. Pues, como ya dice usted mismo, sobre vuestro aspecto sobran las palabras.

Centráos, es un consejo, en las letras y en las notas, si ya vuestro cuerpo no responde ante las señoras; cantad una endecha a vuestra espada ,si así la tenéis satisfecha; pero centraos en algo más que en responder insultos que os hacen perder el tiempo, pues con tanta tardanza en vuestras composiciones literarias hace creer al espectador, como yo, que lloráis encerrado en alguna estancia por el corazón robado a manos de un ladrón traicionero. Y no quisiera Laendiell perder a uno de sus mejores autores por buscar al autor de semejante hazaña, pues pensaba casi imposible encontrar tal órgano dentro de su indescriptible carcasa.

Gilraen Inn

En contestación a De lo que le dijo un Señor de renombre a un cretino (II)

De Arminda C. Ferrera.

 

Entré

errante

en

el

exceso.

Experimenté,

exploré sus

escondrijos, los míos.

Es la

escapada

eterna,

el

efímero

éxtasis.

I

Ensimismado,

el espíritu espera

no olvidarse.


II

Enamorado,

el amante esperaba

no acordarse.


III

Entristecido,

el fantasma esperará

reencarnarse.

Andando

Al

Amanecer

Ante

Aquel

Aroma

Ardiente…

Algo

Ahoga

Aún…

Así…

Atrévete

A

Albergar

mi Aire.

Pido a vuestras mercedes

pongan en mí su atención,

pues con mi voz he de advertirles

con la verdad en esta canción:

En este mundo caminan infinitas criaturas,

y muchas de ellas llevan a una muerte segura.

Mas ¡ay! de los demonios sedientos,

buscando siempre solitarias almas

que sienten vacías sus camas…

De ellos os prevengo.

 

Sus voces, hermosa melodía,

sus rostros, por la gracia tocada,

y sus cuerpos, hasta a los santos embriagarían.

Si una noche tocan a tu puerta,

querrán hechizarte con hermosas palabras

dirán que con vosotros han encontrado a su pareja,

y que con todo su corazón os aman.

Pero ¡ay del poco cristiano

que por un nuevo cuerpo olvida los votos

a los que por sagrada unión está atado!

¡Ay de la esposa que espera

a que regrese su marido, caballero

que marchó meses atrás a la guerra,

y que anhela el sabor de los besos!

 

Pues aunque su tacto sea cálido y suave,

y sus labios el mejor terciopelo,

éstos se moverán ávidos y con hambre

y en su frenética pasión cambiará su cuerpo.

 

De los hombres,

no quedarán ni los huesos,

de las mujeres…

nueve meses de agonía

y alumbrarán un engendro.

 

¡Así os aviso, os advierto!

Pues no todo rostro hermoso, amigos,

es en su interior, bueno,

y con sus artes y sortilegios

os arrastrarán al infierno.

 

Feria Albacete princ. S.XX

Feria Albacete princ. S.XX

Fiesta – Joan Manuel Serrat

Me voy, a las llanuras infinitas

de ocres y verdes pinceladas.

A los callejones rebosantes de vida,

a la noria, a la avenida

que promete sabores sin palabras,

me voy a su fiesta y su bebida.

 

Me voy a infantiles recuerdos

que se agolpan en mi mente

para salir, para ver de nuevo

las calles y gentes

que un día se despidieron.

 

Me voy, amigos, a la Feria,

que aún de lejos la he tenido presente.

Me voy a embargarme de momentos

que se grabarán a fuego en la memoria.

Me voy, marcho a mi Feria de Albacete.

 

Feria de Albacete, portón principal, 2007

Feria de Albacete, portón principal, 2007

 

Tu Perro II – n.m.

Ella me da la vida, la fuerza,

le da sentido a mi mundo,

estaría perdido en lo más oscuro

si no fuera por Ella.


Cuando la siento en mis labios,

cuando entra con ímpetu en mi boca,

sé que haría cualquier cosa

para sentirla en mi cuerpo, así, despacio.


Ella es quien me da la vida,

mi ser renace al beberla, al sentirla.

Ella me la quitó también, un día.

 

The Sky and the dawn and the Sun – Celtic Woman.

Te enredas en mi pelo,

divertido

juegas con mis rizos

anudándolos en tus dedos.

 

Y me gusta, no me quejo

cuando golpeas mi rostro,

cerrados mis ojos,

en el acantilado con mis brazos abiertos…

 

Y es que te quise, te quiero,

traes contigo el aroma, el mar,

inundas mis pulmones con olor a sal…

Traes recuerdos a mi mente,

sólo cuando bailas con la arena logro verte…

Te adoro, te quiero,

mi salvaje, incontrolable aliento,

mi omnipresente viento…

Mi alma, y la de Lanzarote.

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