La Marea – Vetusta Morla

Los labios agrietados,

tristes y sedientos

del agua que ya ha pasado,

que nunca más veremos.


Las manos vacías,

piel cuarteada

que avaricia

tomar la Nada.


Y  las pupilas veladas

manteniendo la memoria

cegando la mirada

a la vida del ahora.


Y el ayer, permanece,

vence al olvido

y al propio presente,

y antes de reaccionar, se va,

nos deja solos con el vacío.

Ella es así, le habla al aire,

con la mirada perdida

traba amistad con lo invisible,

observa el mundo como si le fuera la vida

en encontrar el tacto de lo intangible.

 

Ella es así, con su piel de seda y plata,

con sus atrayentes pestañas

que te atrapan cual tela de araña,

con su boca encarnada.

 

Ella es así, tan hermosa…

bailando al son de una música sorda,

susurrando al oído sin abrir la boca,

acariciando unas teclas que nadie ve, y nadie toca.

 

Ella es así, sin importarle nada,

se esconde de ella misma

tras las transparentes cortinas

de la que fue una hermosa casa.

 

Ella es así, no recuerda nada,

sólo que un día lo fue todo

y ahora nadie cree en las hadas.

No me apuñales con dulzura, amor,

pues igualmente me mata.

No me enternezcas con hermosas palabras

pues no vuelve más liviano el dolor.

Ni me acaricies con esas pestañas largas,

pues por mucho que quieras no me dan calor.

No, no quieras hacer llevadera la muerte de mi alma,

pues clavaste certera la daga, justo en el corazón.

Hay en Laendiell cierto caballero, de lengua afilada y monstruoso aspecto, que contesta siempre intentando ridiculizar al oponente, por la poca variedad de insultos que utiliza para describir lo que para todos es algo manifiesto.

Pues señor, recojo el guante que siempre deja en el aire, y permítame usted el contestarle: No hay nada malo en ser feo, sobretodo si los dioses en su día así lo quisieron (si es que no fue simplemente una mala broma de los hados vuestro nacimiento). Imagino que os habéis pasado muchas horas frente al espejo, inventando nuevas formas de criticar a ese triste cuerpo, así, los insultos de los demás siempre quedarán tristes y nada originales en comparación a las creaciones de vuestro encomiable intelecto. Así, no habrá palabra malsonante que a vuestra merced llegue alguna vez a afectarle. Pero, caballero, hace años que no oigo de vuestra boca ni un triste soneto, ¿es que ya no tiene tinta… su tintero? ¿O puede que tal vez vuestra amada pluma se sienta cansada de la escritura y vaya por otros derroteros?

La vejez a todos alcanza, y hace tiempo ya que se instaló, junto a su corcova, sobre la espalda. Si no quiere dar su brazo a torcer y ceder ante un campeón más joven su posición en la corte, bueno, es de los ancianos el derecho de aguantar hasta que les lleve la muerte. Mas ¡ay de los rumores! que corren por las posadas y callejones, sobre lo reblandecida que se muestra vuestra espada cuando, por simple descuido, fija sus ojos en usted una dama…por poner un ejemplo. Pues, como ya dice usted mismo, sobre vuestro aspecto sobran las palabras.

Centráos, es un consejo, en las letras y en las notas, si ya vuestro cuerpo no responde ante las señoras; cantad una endecha a vuestra espada ,si así la tenéis satisfecha; pero centraos en algo más que en responder insultos que os hacen perder el tiempo, pues con tanta tardanza en vuestras composiciones literarias hace creer al espectador, como yo, que lloráis encerrado en alguna estancia por el corazón robado a manos de un ladrón traicionero. Y no quisiera Laendiell perder a uno de sus mejores autores por buscar al autor de semejante hazaña, pues pensaba casi imposible encontrar tal órgano dentro de su indescriptible carcasa.

Gilraen Inn

En contestación a De lo que le dijo un Señor de renombre a un cretino (II)

De Arminda C. Ferrera.

Bess and Raleigh dance – Elizabeth The Golden Age OST

Perdernos en rizos,

en las curvas pararnos,

en las rectas acelerarnos

y frenar en el abismo.


Así, sin brújulas ni mapas,

ni estrellas que iluminen

el camino del que anda…

Deseando que los ojos fascinen,

que las manos deshagan.


En el stop del mentón

pararemos los labios,

las avenidas los cuerpos.


Así, sin brújulas ni mapas,

poco a poco, sin prisas, aceleramos

sin miedo y con ansias,

sin saber cuando pararnos.

Por una cabeza – Astor Piazzola

Dónde están las curvas que recorría

en mi juventud y en mis recuerdos,

en aquellos felices días

donde hacía de ti mi alimento.


Ahora me acompaña el viento,

el sonido de un violín solitario,

de un beso perdido en los labios,

y los consejos de un sabio camarero.


Mira mi estropeada estampa,

con mirada plena del ayer

que te recuerdan lo que fue

y que ahora no es nada.


Pero, de rodillas te suplico,

tú, mujer de ensueño y pesadilla

que tratas de marioneta a mi vida,

que entras y sales a tu antojo, maldita,

que me sonríes sobre tus tacones, allá arriba,

por favor, déjame o bésame, pero acaba conmigo.

Año Nuevo – Vetusta Morla

Empezar de cero,

párpados,

labios,

blanco el lienzo.


Crecer como enredadera,

rodillas,

escalar por las piernas.


Esconderme, esconderme en el refugio

del resto del lacerante mundo,

aislarme en el ombligo.


Atravesar la piel de gallina,

correr por esa pradera

y saciar la sed en la pupila.


Buscar en los bucles el abrigo

allí donde nace el pelo,

quizá encontrar consuelo,

quizá pintar, quizá contigo.

 

Entré

errante

en

el

exceso.

Experimenté,

exploré sus

escondrijos, los míos.

Es la

escapada

eterna,

el

efímero

éxtasis.

Pido a vuestras mercedes

pongan en mí su atención,

pues con mi voz he de advertirles

con la verdad en esta canción:

En este mundo caminan infinitas criaturas,

y muchas de ellas llevan a una muerte segura.

Mas ¡ay! de los demonios sedientos,

buscando siempre solitarias almas

que sienten vacías sus camas…

De ellos os prevengo.

 

Sus voces, hermosa melodía,

sus rostros, por la gracia tocada,

y sus cuerpos, hasta a los santos embriagarían.

Si una noche tocan a tu puerta,

querrán hechizarte con hermosas palabras

dirán que con vosotros han encontrado a su pareja,

y que con todo su corazón os aman.

Pero ¡ay del poco cristiano

que por un nuevo cuerpo olvida los votos

a los que por sagrada unión está atado!

¡Ay de la esposa que espera

a que regrese su marido, caballero

que marchó meses atrás a la guerra,

y que anhela el sabor de los besos!

 

Pues aunque su tacto sea cálido y suave,

y sus labios el mejor terciopelo,

éstos se moverán ávidos y con hambre

y en su frenética pasión cambiará su cuerpo.

 

De los hombres,

no quedarán ni los huesos,

de las mujeres…

nueve meses de agonía

y alumbrarán un engendro.

 

¡Así os aviso, os advierto!

Pues no todo rostro hermoso, amigos,

es en su interior, bueno,

y con sus artes y sortilegios

os arrastrarán al infierno.

 

Shankill Butchers – The decemberist

Vuelve la lluvia,

en el fin del verano

son las gotas cálidas

y mi cuerpo está cansado…


Esperaba a la lluvia,

como te esperaba a ti, un día.

Cuando compartíamos el frío,

un par de corazones rotos,

¿te acuerdas? nos llamamos amigos

pues perseguíamos el amor de otros

que nunca fue correspondido…


La lluvia me recuerda lo que fuimos,

llámanos como quieras, como prefieras,

fuimos algo parecido al amor, amantes, amigos

ahora solo queda la mojada melena

y las colillas hechas barquitos

que se ahogan, despacio,  que se suicidan

por las alcantarillas.


Y así saludo al otoño que llega,

esperando el frío del invierno

que nunca me alcanza, que nunca me congela,

quizá él también se vaya por el sumidero

y por eso, al buscarme, nunca me encuentra.

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