
Fría espuma blanca
desde allá abajo, en la popa,
golpeando con furia mi cara
y empapando aún más la ropa.
Las velas henchidas de viento
y las bailarinas sogas
son todo lo que quiero,
no son riquezas, esas cosas…
¿Oro, plata, dinero,
hermosas joyas?
Amigo, la libertad,
del mundo su inmensidad,
eso es mi reino.
No son esclavos mi pueblo,
son todos hombres libres
llegados del mundo entero,
ambiciosos, sí, y felices,
con un vaso de ron añejo
y unos dados bailarines
acariciados por sus dedos…
En las ciudades y aldeas,
moñtañesas y costeras,
de nosotros cantan canciones,
se escriben novelas…
Somos piratas,
saqueamos ciudades
y quemamos las naves
que no alzan nuestra bandera.
Y hasta las más hermosas damas
en sus sueños nos anhelan,
y entre Tortuga y La Palma
los vigías el horizonte otean
en busca de la bandera negra,
que les de muerte o libertad,
que reparta el botín sobre sus manos sangrientas…
Si buscas la gloria
tu sitio te espera,
amigo, somos Leyenda,
ahora ésta será tu familia…
las tibias y la calavera.
