Por mucho que soples,

por mucho que empujes,

aunque intentes apuñalarme,

por mucho que te enfades y patalees,

aunque pienses que el camino es traicionarme,

por mucho que pienses en cómo vencerme,

lo siento, amigo, no conseguirás derribarme.

 

Por mucho que intentes que todo eso me afecte,

para conseguir una simple mella en mí tendrías que importarme,

y aunque soples y soples, intentando congelarme,

lo siento, amigo, no conseguirás estremecerme.

 

No eres más que la tormenta que pasa,

que siempre, siempre, cesa.

Quizá, cuando veas que no me afectas,

retomarás el camino que tiempo ha ya no andas,

y cesarás en tu intento de eliminarme

porque no puedes aceptar el temerme.

Feria Albacete princ. S.XX

Feria Albacete princ. S.XX

Fiesta – Joan Manuel Serrat

Me voy, a las llanuras infinitas

de ocres y verdes pinceladas.

A los callejones rebosantes de vida,

a la noria, a la avenida

que promete sabores sin palabras,

me voy a su fiesta y su bebida.

 

Me voy a infantiles recuerdos

que se agolpan en mi mente

para salir, para ver de nuevo

las calles y gentes

que un día se despidieron.

 

Me voy, amigos, a la Feria,

que aún de lejos la he tenido presente.

Me voy a embargarme de momentos

que se grabarán a fuego en la memoria.

Me voy, marcho a mi Feria de Albacete.

 

Feria de Albacete, portón principal, 2007

Feria de Albacete, portón principal, 2007

 

 

The Sky and the dawn and the Sun – Celtic Woman.

Te enredas en mi pelo,

divertido

juegas con mis rizos

anudándolos en tus dedos.

 

Y me gusta, no me quejo

cuando golpeas mi rostro,

cerrados mis ojos,

en el acantilado con mis brazos abiertos…

 

Y es que te quise, te quiero,

traes contigo el aroma, el mar,

inundas mis pulmones con olor a sal…

Traes recuerdos a mi mente,

sólo cuando bailas con la arena logro verte…

Te adoro, te quiero,

mi salvaje, incontrolable aliento,

mi omnipresente viento…

Mi alma, y la de Lanzarote.

 

Quizá una fría mañana

me despierte de un buen sueño

para descubrir lo vacía que huele la cama,

como si nunca hubiera tenido dueño

mas que el olor a rocío que entra por la ventana.

 

Quizá no me atreva a levantarme

por si el día borra mi huella

del recuerdo de la arruga aquella

que prometió por la noche no olvidarme.

 

Y así, cuando de nuevo el sol se esconda

quizá entonces pueda hablar con la almohada,

para que me conserve en su memoria

sólo un poco más, hasta que vuelva a despuntar el alba

y la suave brisa , de nuevo,

borre el paso efímero,

por las sábanas,  de mi aroma.

 

By Xavi Fuentes

By Xavi Fuentes


Estoy contigo,

más allá del tiempo y del espacio,

siempre estoy contigo.


Me enseñaste a ver la luz

cuando todo estaba oscuro,

me mostraste un futuro

donde sólo tú.


Y ahora, que todo se vuelve negro,

que esperan pacientes en la puerta

la desesperación y la impaciencia,

vuelve mi mente al hogar, que es sólo nuestro.


Y no cesaré, y no dejaré

que nadie empañe tu recuerdo,

que nadie rompa este deseo

de volver a ti,

y a ti

aún tras el impenetrable Velo

regresaré.


Lo prometo.

Para Eariandes, ¡Gracias por la tarde del Domingo!

By Xavi Fuentes

By Xavi Fuentes

Una mañana soleada, brillante,

con el sol acariciando mi cara,

una lluviosa y fría tarde,

con el agua cayendo por mi espalda.


Un gran vaso de leche, galletas,

una bolsa de golosinas,

robar del pan la miga,

no comprar comida, hacerla.


¡Las fresas con nata

en copa o en tarta!


El disfrute del sillón en solitario

y compartir mi espacio en el armario,

cogerme todo el espacio en la cama

y tocarle con pies fríos bajo la manta.


Compartir las tardes de domingo,

con imaginación, cuatro refrescos

y la compañía de verdaderos amigos.


Ver mis pies a través del agua,

bucear bien profundo,

y mi madre esperando

para abrazarme con su cálida toalla.


No pido más, ni menos,

que estos pocos detalles, momentos,

que siempre sabrán, para mí al menos,

maravillosamente perfectos.

Playa de Guacimeta - Playa Honda - Lanzarote

Playa de Guacimeta - Playa Honda - Lanzarote

Escucha, son los lamentos

de los que en la batalla

con dolor perecieron

y que nunca conocerán la calma.

Sólo los que conocen los destinos

de los que sobre el mundo caminan

podrán enseñarles el camino,

podrán demostrar que la rueda gira

tanto para ellos, como para sí mismos.

Sólo tienes que aguzar el oído,

abrir los ojos, apartar el velo,

posees el valor y el conocimiento

para así, entender los gritos.

Sí, tú ríete,

dime al oído:

“Cuando el diablo está aburrido

mata moscas con el rabo”,

pero cuando él está conmigo

prefiere matarme con sus labios.

Dime, ángel mío,

¿alguna vez has bailado con el diablo?


No, no, claro,

mas no es otra la razón

de que esté con él y no contigo.

Si no sabes leer entre líneas, lo siento,
no pienses que es de mi interés convencerte,
te contaré lo que he averiguado con el tiempo
y espero que te sirva para abrir tu mente
y hacer desaparecer las nieblas de tu entendimiento.
Todo comenzó hace muchos años,
cuando aún eran jóvenes hombres y elfos,
cuando las supersticiones eran ley y hacían estragos.
En ese tiempo tu rey era tu hermano,
nobles hijos señores del hielo,
érais los dos iluminados.
Él no era el mejor guerrero
y tú estabas siempre a su lado,
en los buenos y los malos momentos
encontrábais apoyo a vuestro lado.
Mas la ignorancia se tornó terror
y por bruja, desgraciadamente, te quemaron.
Por ello tu rey se vengó,
y con la vida acabó
de todos aquellos
que en tu muerte participaron.
Si inconsciente, o conscientemente, no sabemos,
pero te encontró tras muchos años,
unidos en busca del antiguo conocimiento,
tú como elfa, él como humano,
donde no existe del tiempo su concepto,
hicieron amistad con un dragón
que ansiaba por encontrar reconocimiento,
y junto con tu rey, convertirse en dios.
Magia de los primeros hechiceros,
creo, engañada por primera vez tú, utilizaron,
y sus dos poderosas almas en una fundieron.
Con un complejo encantamiento
su alma recordaría aún cuando muriera su cuerpo
y vida tras vida él te encontraba, estaba a tu lado,
pese a que tú fueras otra, y no recordaras.
Fue en esta vida, y no otra, cuando de nuevo
nuestras dos almas se cruzaron,
y pese a que no me creas, hermana,
volvimos a vernos sumidas en el miedo
cuando una vieja partera, en nuestro alumbramiento,
creó sobre nosotras un sino aciago,
y nuestro padre, temiendo por nuestras vidas, acongojado,
vio como única solución el separarnos.
No quiero que llegues a conclusiones falsas,
pues durante largos y dolorosos años
tanto nuestra madre como yo creímos que habías muerto
como tantos otros niños, en el parto.
La culpa de nuestro padre ha sido su castigo,
y como todas las mentiras se descubrió con el tiempo
que tú estabas viva, mas ya habías elegido bando,
y no sabía de que forma contactar contigo
y, a la vez, mantenerme a salvo.
 
No contestaré, a tus ataques sibilinos,
pues creo a muchos de tus interrogantes
con sinderidad he respondido.
Ahora, si tienes nuevas preguntas, hermana,
a buscar respuestas contigo me ofrezco,
ignorando todo aquello que nos separa.
Tú nada me debes, yo no te debo ya nada,
y si era así por sangre o por el pasado, tente ya por bien pagada.

En respuesta a El filo de una sonrisa

por Arminda C. Ferrera.

 

¡Ay, la ironía!

El arma, sin duda mejor,

de aquellos que a la verdad tienen miedo

y la blanden atacando con su cuchilla.

Si tan poca paciencia tienes hablando,

tu interlocutor, sin esforzarse, te habrá ganado.

Pregúntale, pregúntale a tu rey amado

por qué juega contigo y el conocimiento,

porqué de mi existencia nunca te ha hablado.

Al Dragón tú no le importas,

no entiende de lealtades

sino las propias,

tu mente está llena de medias verdades.

Pregúntale a tu señor

porqué no conoces su pasado,

¿Crees que por tu inteligencia

brillante te eligió?

¿Crees que lo hizo por tu belleza?

Es por tu alma, siempre la ha buscado,

en cada una de tus vidas te encontró.

Pregúntate, pregúntale,

si es tu compañero

o si parte de sí mismo se considera tu dueño.

Si no tienes paciencia para hablar

por mí,perfecto,

yo la tendré por las dos, hermana,

si en el fondo quieres hacerlo,

si quieres conocer toda la verdad,

si, al menos, quieres entenderlo.

En respuesta a Cuando las piedras hablen

de Arminda C. Ferrera

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