Hace tiempo se la vio por aquí,
con gabardina y una vieja maleta
esperaba paciente por ti.
La gente pasaba
rapidamente, corriendo,
a su lado como fantasmas,
pasaban los días, el tiempo,
nadie se acuerda ya de su cara…
Un día se marchó,
dejó el abrigo y la maleta
en el mismo lugar donde esperó
y jamás volvimos a verla.
Cuando te vi doblar la esquina
supe bien quien eras,
que mereció la pena su espera,
aunque aquello le costara la vida…
Mas le venció la desesperanza,
se marchó con el corazón roto
y la soledad en su alma…
Ahora no se puede hacer nada,
estarás, quizá, esperándola solo,
con un abrigo, y una maleta gastada.


















