Hace tiempo se la vio por aquí,

con gabardina y una vieja maleta

esperaba paciente por ti.

La gente pasaba

rapidamente, corriendo,

a su lado como fantasmas,

pasaban los días, el tiempo,

nadie se acuerda ya de su cara…

Un día se marchó,

dejó el abrigo y la maleta

en el mismo lugar donde esperó

y jamás volvimos a verla.


Cuando te vi doblar la esquina

supe bien quien eras,

que mereció la pena su espera,

aunque aquello le costara la vida…


Mas le venció la desesperanza,

se marchó con el corazón roto

y la soledad en su alma…

Ahora no se puede hacer nada,

estarás, quizá, esperándola solo,

con un abrigo, y una maleta gastada.

Si no sabes leer entre líneas, lo siento,
no pienses que es de mi interés convencerte,
te contaré lo que he averiguado con el tiempo
y espero que te sirva para abrir tu mente
y hacer desaparecer las nieblas de tu entendimiento.
Todo comenzó hace muchos años,
cuando aún eran jóvenes hombres y elfos,
cuando las supersticiones eran ley y hacían estragos.
En ese tiempo tu rey era tu hermano,
nobles hijos señores del hielo,
érais los dos iluminados.
Él no era el mejor guerrero
y tú estabas siempre a su lado,
en los buenos y los malos momentos
encontrábais apoyo a vuestro lado.
Mas la ignorancia se tornó terror
y por bruja, desgraciadamente, te quemaron.
Por ello tu rey se vengó,
y con la vida acabó
de todos aquellos
que en tu muerte participaron.
Si inconsciente, o conscientemente, no sabemos,
pero te encontró tras muchos años,
unidos en busca del antiguo conocimiento,
tú como elfa, él como humano,
donde no existe del tiempo su concepto,
hicieron amistad con un dragón
que ansiaba por encontrar reconocimiento,
y junto con tu rey, convertirse en dios.
Magia de los primeros hechiceros,
creo, engañada por primera vez tú, utilizaron,
y sus dos poderosas almas en una fundieron.
Con un complejo encantamiento
su alma recordaría aún cuando muriera su cuerpo
y vida tras vida él te encontraba, estaba a tu lado,
pese a que tú fueras otra, y no recordaras.
Fue en esta vida, y no otra, cuando de nuevo
nuestras dos almas se cruzaron,
y pese a que no me creas, hermana,
volvimos a vernos sumidas en el miedo
cuando una vieja partera, en nuestro alumbramiento,
creó sobre nosotras un sino aciago,
y nuestro padre, temiendo por nuestras vidas, acongojado,
vio como única solución el separarnos.
No quiero que llegues a conclusiones falsas,
pues durante largos y dolorosos años
tanto nuestra madre como yo creímos que habías muerto
como tantos otros niños, en el parto.
La culpa de nuestro padre ha sido su castigo,
y como todas las mentiras se descubrió con el tiempo
que tú estabas viva, mas ya habías elegido bando,
y no sabía de que forma contactar contigo
y, a la vez, mantenerme a salvo.
 
No contestaré, a tus ataques sibilinos,
pues creo a muchos de tus interrogantes
con sinderidad he respondido.
Ahora, si tienes nuevas preguntas, hermana,
a buscar respuestas contigo me ofrezco,
ignorando todo aquello que nos separa.
Tú nada me debes, yo no te debo ya nada,
y si era así por sangre o por el pasado, tente ya por bien pagada.

En respuesta a El filo de una sonrisa

por Arminda C. Ferrera.

 

“Si lloras por la pérdida del Sol

las lágrimas no te dejarán ver las estrellas.”

Ami-Seshet.


Espada de luz

que aparece en las mágicas aguas,

y del lago la dama

con su voz dulce

habla de hombres que alzan

sus voces en una.


Unificadora la llaman,

segadora de oscuridad

reina de las espadas,

espada de reyes

que con muda voz habla

de leyendas y héroes

que por la vuelta de la paz

con sus roncas voces

claman.


Y una nueva mano

la toca,

y un nuevo brazo

la alza,

y la dama del lago

en las aguas desaparece de nuevo

pues por primera vez en mucho tiempo

ha vuelto al mundo

el brillo de la esperanza.

Si los verdes prados

pudieran, sólo por un momento,

ser por la gracia iluminados

con esa mirada regalo del cielo,

creédme que sería el ser más afortunado.


Si nuestros venerables sabios

con profundas y nobles palabras

te convencieran para enlazarnos,

podrían por fin nuestras solitarias almas

cumplir lo que los dioses en los destinos designaron.


Pero si esos tus suaves labios

rozaran como en mis más dulces sueños

mis suplicantes labios…

Te juro que el mismísimo firmamento

tendría que taparse los ojos,

porque ese instante precioso

sería, para siempre y para todos,

un tesoro sólo nuestro.

Mañana moriré,

cuando me esconda entre las montañas,

o entre las dunas del desierto,

moriré.


Pasado renaceré,

después de surcar el vientre

de Nut, desde su boca

a su parto,

en el mismo alba, lo haré.


Volveré a surcar el cielo

con mi barca llameante,

lucharé contra la tiniebla

y a la vida y las aguas alimentaré.


Mañana moriré,

mas que no haya lágrimas engastadas

en tus pobladas pestañas…

Porque al alba renaceré.

Celtique Medieval – Carlos Núñez

Escucha, amigo mío, lo que te he de contar,

pues si eres cauto y atento

te aseguro, la vida puedes salvar.

Si estás cansado y sediento

y al lago o riachuelo

tu anhelo de agua vas a saciar,

bebe rápido y presto.

Si durante tu parada

escuchas canto o lamento,

o si una hermosa dama

ofrece su mano blanca

para compartir su supuesto aseo,

hazle un favor a tu alma

y corre, corre lejos.

Pues será ella una ondina, encantade o encantada,

urdinale o maruxaina.

que en las aguas de los montes,

praderas o bosques,

se cepilla paciente el cabello

guardando cualquier hermoso objeto

al que, por tragedia o desgracia,

su antes dulce espíritu está atada.

Ella espera sentada,

sobre el mismo agua o roca,

a que llegue un caballero,

a ser posible valiente y apuesto,

para que nade con ella

hasta el mismísimo averno.

No repetiré más tal cosa,

si sois tan incauto y altanero

como para seguir sin miedo

a cualquier dama hermosa,

a cruzarnos volveremos

en las llamas del infierno.