Por una cabeza – Astor Piazzola
Dónde están las curvas que recorría
en mi juventud y en mis recuerdos,
en aquellos felices días
donde hacía de ti mi alimento.
Ahora me acompaña el viento,
el sonido de un violín solitario,
de un beso perdido en los labios,
y los consejos de un sabio camarero.
Mira mi estropeada estampa,
con mirada plena del ayer
que te recuerdan lo que fue
y que ahora no es nada.
Pero, de rodillas te suplico,
tú, mujer de ensueño y pesadilla
que tratas de marioneta a mi vida,
que entras y sales a tu antojo, maldita,
que me sonríes sobre tus tacones, allá arriba,
por favor, déjame o bésame, pero acaba conmigo.




















