Ella es así, le habla al aire,

con la mirada perdida

traba amistad con lo invisible,

observa el mundo como si le fuera la vida

en encontrar el tacto de lo intangible.

 

Ella es así, con su piel de seda y plata,

con sus atrayentes pestañas

que te atrapan cual tela de araña,

con su boca encarnada.

 

Ella es así, tan hermosa…

bailando al son de una música sorda,

susurrando al oído sin abrir la boca,

acariciando unas teclas que nadie ve, y nadie toca.

 

Ella es así, sin importarle nada,

se esconde de ella misma

tras las transparentes cortinas

de la que fue una hermosa casa.

 

Ella es así, no recuerda nada,

sólo que un día lo fue todo

y ahora nadie cree en las hadas.

El dolor es inevitable,

el sufrimiento opcional.*

Si por dolor desespero,

si por no sufrir siempre me esfuerzo…

Mas si nunca para,

si nunca cesa,

se mete, a veces, en la cabeza

y no te permite pensar en nada.

 

Es entonces la salida buscar una solución

que te permita acabar con el dolor

que hasta con el más paciente

termina, le puede

la desesperación.

 

No, no quiero sufrir por dolerme,

mantiene mi alma la lucha,

sé que mi cuerpo es fuerte,

pero o consigo una ayuda

o terminará por vencerme.

 

*Buda.

Por mucho que soples,

por mucho que empujes,

aunque intentes apuñalarme,

por mucho que te enfades y patalees,

aunque pienses que el camino es traicionarme,

por mucho que pienses en cómo vencerme,

lo siento, amigo, no conseguirás derribarme.

 

Por mucho que intentes que todo eso me afecte,

para conseguir una simple mella en mí tendrías que importarme,

y aunque soples y soples, intentando congelarme,

lo siento, amigo, no conseguirás estremecerme.

 

No eres más que la tormenta que pasa,

que siempre, siempre, cesa.

Quizá, cuando veas que no me afectas,

retomarás el camino que tiempo ha ya no andas,

y cesarás en tu intento de eliminarme

porque no puedes aceptar el temerme.

No me apuñales con dulzura, amor,

pues igualmente me mata.

No me enternezcas con hermosas palabras

pues no vuelve más liviano el dolor.

Ni me acaricies con esas pestañas largas,

pues por mucho que quieras no me dan calor.

No, no quieras hacer llevadera la muerte de mi alma,

pues clavaste certera la daga, justo en el corazón.

Qué recuerdos escoger,

qué recuerdos relegar al olvido,

cómo poder destejer

de la mente lo vivido…

 

Sería más fácil borrarlo todo,

empezar de cero, un folio en blanco,

que conseguir el suficiente autocontrol

para decidir, qué recuerdos me quedo

y de cuales me deshago.

 

 

 

Hay a quienes su vida

les cabe en una caja,

otros en un coche ya tiran,

y algunos buscan empresas de mundanzas…

 

Chacho, chacho…

lo que no entiendo

es que acumulemos tanto

en un breve espacio de tiempo.

 

Se pierde mi mente

entre los montones de cajas,

estanterías vacías….

Nada que no se arregle

con un soplete

y un bidón de gasolina…

Besa el aura que gime blandamente


las leves ondas que jugando riza;


el sol besa a la nube en occidente


y de púrpura y oro la matiza;


la llama en derredor del tronco ardiente


por besar a otra llama se desliza;


y hasta el sauce, inclinándose a su peso,


al río que le besa, vuelve un beso.

Gustavo Adolfo Bécquer

Rima IX

Bess and Raleigh dance – Elizabeth The Golden Age OST

Perdernos en rizos,

en las curvas pararnos,

en las rectas acelerarnos

y frenar en el abismo.


Así, sin brújulas ni mapas,

ni estrellas que iluminen

el camino del que anda…

Deseando que los ojos fascinen,

que las manos deshagan.


En el stop del mentón

pararemos los labios,

las avenidas los cuerpos.


Así, sin brújulas ni mapas,

poco a poco, sin prisas, aceleramos

sin miedo y con ansias,

sin saber cuando pararnos.

Por una cabeza – Astor Piazzola

Dónde están las curvas que recorría

en mi juventud y en mis recuerdos,

en aquellos felices días

donde hacía de ti mi alimento.


Ahora me acompaña el viento,

el sonido de un violín solitario,

de un beso perdido en los labios,

y los consejos de un sabio camarero.


Mira mi estropeada estampa,

con mirada plena del ayer

que te recuerdan lo que fue

y que ahora no es nada.


Pero, de rodillas te suplico,

tú, mujer de ensueño y pesadilla

que tratas de marioneta a mi vida,

que entras y sales a tu antojo, maldita,

que me sonríes sobre tus tacones, allá arriba,

por favor, déjame o bésame, pero acaba conmigo.

Año Nuevo – Vetusta Morla

Empezar de cero,

párpados,

labios,

blanco el lienzo.


Crecer como enredadera,

rodillas,

escalar por las piernas.


Esconderme, esconderme en el refugio

del resto del lacerante mundo,

aislarme en el ombligo.


Atravesar la piel de gallina,

correr por esa pradera

y saciar la sed en la pupila.


Buscar en los bucles el abrigo

allí donde nace el pelo,

quizá encontrar consuelo,

quizá pintar, quizá contigo.

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