Aroma del café embriagando los sentidos,

lluvia que cae y golpea las ventanas

como un visitante que llama con los nudillos,

suavemente, que no quiere molestar,

sin estar seguro de querer que le abran.

 

Y calor, bajo una manta viva,

que se mueve, que acaricia,

como los vaivenes de las olas,

que besan y se alejan de la costa,

y hacen de mis rizos remolinos.

 

Y así, pasan los días y las horas,

con un nudo en las piernas,

sin saber si estoy acompañada, o a solas,

haciendo las mañanas y las noches perfectas.

 

Así, en silencio o a gritos,

con susurradas palabras

que se cuelan bajo las sábanas

queriendo escaparse del frío.

 

Así, paso la vida, contigo.

Así, paso los días, conmigo.

En un bucle que no cesa, infinito,

que es nuestro mundo, y mi ciclo.

Familiares aromas

llenan mi mente,

activan mi memoria

de momentos de nieve.

 

Alboroto llenando el hogar,

risas, gritos,

música de niños,

ésa melodía que permanecerá,

que vencerá al olvido.

 

Y tras abrir los ojos,

todo ha cambiado, y sigue igual,

los comensales más viejos,

las mesas más grandes para cenar.

 

Y, recordando a los que ya no están,

a los que se marcharon

para no volver jamás,

tanto que aparecen en sus sitios sentados,

pues lo que realmente añoras, no desaparecerá,

alzamos las copas y brindamos,

nos miramos a los ojos, decimos al compás

aquello que todos esperamos:

“Feliz Navidad”.

 

Pues eso, aunque no sea demasiado navideña,

para tod@s mis amig@s,

los que se fueron y los que están,

y por supuesto para los que me leen,

para la familia, la que está lejos y la que está cerca,

y para él,

que hace especial todas mis noches, no sólo la de nochebuena.

 

 

 

Desde que tengo recuerdos hay dos cosas que siempre han ido de la mano: Mi hermano y los aviones.

Sí, sé que no es un post típico pero me apetecía contarlo. Desde pequeña mi hermano ha sido un amante de los aviones, tanto es así que a día de hoy es piloto y siente la misma pasión y el mismo amor por volar.

De niño, antes de nacer yo, se escapó en medio de un parque y se puso a hablar con un señor en una terraza, sobre aviones claro, porque había visto no se qué que identificó como que el caballero era piloto (y tenía razón). Siempre ha tenido sus habitaciones llenas de fotos, escudos de escuadras, mapas aeronáuticos, etc. Incluso sintonizaba la radio de la torre de control del aeropuerto de Lanzarote para escuchar como aterrizaban y despegaban los objetos de sus anhelos. En el coche jugábamos a ser pilotos: él era el comandante y yo su segundo. Me enseñó a distinguir cada cosa de una cabina e incluso a saber qué avión estaba viendo. De hecho, si la vida fuera como una de esas películas, sería capaz de volar en esa situación donde los pilotos han muerto y salvaría la pana yo solita.

Mucha gente dice que mi hermano es serio y un poco frío, y que yo digo que se equivocan  porque simplemente es quien es, y la sangre tira. Simplemente creo que no saben mirar, porque aún con lo adusto que puede llegar a ser, si te fijas, sus ojos tienen un brillo apasionado, lleno de vida.

Y ojo, no es que nos hayamos llevado siempre perfectamente. De hecho, me echaba de su habitación hasta en sueños, y cuando éramos más pequeños y yo empezaba a montar en bici, se quejaba de que era muy lenta. Y así, suma y sigue, somos hermanos, es normal.

Sin embargo, siempre me ha apoyado, él es mi benefactor, un mecenas de la historia que poco a poco me ha llenado las estanterías de libros de Egipto, por ejemplo, traídos desde muchos de los países que ha visitado. Y es que es el mejor ejemplo: Si realmente deseas algo con todas tus fuerzas, lucha, lucha, y lo conseguirás (Convicción que sin duda ha heredado de mi madre, que creo que es para él lo que él para mí). Y aunque parezca que tu situación es complicada, te sentirás completo al estar haciendo lo que realmente quieres, y nada ni nadie podrá convencerte de lo contrario. Incluso comprende mis frikadas y mis chistes estúpidos, de los que nadie más se ríe (una prueba clara de que compartimos genes, cosa que muchos han dudado al vernos).

Otra de sus pasiones: la fotografía. Algo que tenemos en común los dos, aunque la haya desarrollado mucho más. Se levanta antes de que el Sol decida amanecer y prepara sus enseres con mimo para hacer fotografías como la que encabeza la entrada, y que ha sido seleccionada como foto de la semana en Aviation Corner. De hecho, esos momentos en los que estamos él y yo, en medio de un descampado, con el objetivo en ristre y el viento golpeándonos, son perfectos. Y podría dar mil razones, entre ellas el hecho de que no haya nadie más, simplemente estar, a sabiendas de que nos queremos como somos, y que ambos sentimos un profundo respeto y admiracióm por el otro.

En pocas ocasiones puedo decir que tengo un concepto como el de familia claro, éstas, otras muchas, me ayudan a saber que pese a las diferencias, que son muchas (como que somos la noche y el día), pese a la distancia que durante tantos años nos ha pesado como una losa, pese al tiempo que pasamos separados, él es una de esas personas con las que me siento realmente cerca.

Y que siga volando, por dentro y por fuera, que yo siempre miraré al cielo buscando su estela y creando la mía propia.

Ella: Sí, los genitales femeninos tienen bastantes partes, pero el que tiene el nombre más curioso es el de Monte de Venus.

Él: Monte de Venus… Sí es nombre ése… “Ohh, el canto a la feminidaad, lo desconociido… Uhhh”, muy machista, debería decir.-Ella le da la razón- Además, si al triangulito lo llaman así, al pene deberían decirle La Porra de Marte.

Ella: Qué bruto que eres… – dice mientras se seca las lágrimas de la risa – ¿Y cómo llamarías a los huevillos?

Él: Uy, obvio… Phobos y Deimos.

Ella: Friki…

 

Nubes amenazantes de tormenta

y lluvia que nunca cae, que nunca moja

aquellas avenidas sedientas

por las que un día bailé a solas.

 

Olas, cual miúras bravas,

que prometen arrancar la arena

de su cuna que es la playa.

 

Y parejas, cuántas parejas

caminan con un nudo en sus manos,

mientras los pies y la marea

se funden en un contradictorio abrazo

que viene y se va, y nunca se queda.

 

Y parejas, cuántas parejas

caminarán con su amor jurado

dejando en la arena

una prueba de su paso…

Y el mar

dulce, inquieto,

pavoroso mar,

acabará, como el tiempo,

borrando también sus huellas.

 

Quizá una fría mañana

me despierte de un buen sueño

para descubrir lo vacía que huele la cama,

como si nunca hubiera tenido dueño

mas que el olor a rocío que entra por la ventana.

 

Quizá no me atreva a levantarme

por si el día borra mi huella

del recuerdo de la arruga aquella

que prometió por la noche no olvidarme.

 

Y así, cuando de nuevo el sol se esconda

quizá entonces pueda hablar con la almohada,

para que me conserve en su memoria

sólo un poco más, hasta que vuelva a despuntar el alba

y la suave brisa , de nuevo,

borre el paso efímero,

por las sábanas,  de mi aroma.

 

Un nuevo horizonte se dibuja,

Tras largo tiempo en la mar

Se abren las misteriosas brumas…

Quién sabe qué misterios desvelarán.

¿Es esto el paraíso verdadero?

La tierra verde e inmaculada,

Como una doncella de mejillas sonrosadas

Que espera paciente a su caballero.

Para ella ésta es mi prenda,

Para ella éste es mi regalo,

Una dura y valiente carabela

Que el ancho mar ha surcado

En busca de nuevas promesas.

Y aquí estoy yo,

A unos pocos metros esperando,

Un solo hombre, su descubridor.

Y éste es el momento,

Ésta es la manera,

De nada me arrepiento

Cuando por vez primera,

Con ansia y sin miedo,

Mi pié toca la tierra.


 

Estrella rutilante, que brilla, que sueña

más allá de las nubes, que se descuelga del firmamento

y se hace agua clara, o verde tierra,

para poder abrir sus ojos y admirar el cielo.

 

Agua clara, mar en calma que sueña

en los confines del océano, que con el Sol se alza

y se hace estrella, o hermoso cometa,

para poder admirar a aquella a quien llaman Gaia.

 

Y mientras, desde arriba,

el Sol sonríe divertido

pues toda la energía viva,

por un momento, desea ser lo que no ha sido,

sin saber que lo que no son, serán un día.

Song for Ana – Deluxe

Sonríe,

alegre muchacha,

que la sonrisa llene tu cara,

que no hayan más ojos tristes.


Camina con fuerza,

suéltate el pelo,

que no te de vergüenza

si el salvaje viento

extiende tu melena.


Quiero ver que estás orgullosa

de las curvas de tu cuerpo,

pues eres muy hermosa

y te hacen única los defectos.


Levanta la cabeza,

no cierres los ojos por miedo,

TODO te espera fuera

si vas a por ello.


Sonríe, alegra la cara,

si buscas ser mejor,

sólo con quererlo

ya tienes la batalla ganada.


Aunque…yo no sé nada…

sólo soy tu humilde reflejo.

No puedes sino callar

ante la imperiosa presencia del silencio,

que lo dejes recuperar

lo que antes fue suyo, su reino.


No sirve de nada

luchar contra

la verdadera calma

que ahoga,

que constriñe el alma.


Nada en la profundidad,

mira bien dentro,

despréndete de tus terrenales anhelos

y halla la verdadera tranquilidad.


Recita tu mantra,

abraza el silencio,

encuentra tu paz

y conocerás el secreto

que hará a tu alma

inmutable en el tiempo.


 

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