Aroma del café embriagando los sentidos,

lluvia que cae y golpea las ventanas

como un visitante que llama con los nudillos,

suavemente, que no quiere molestar,

sin estar seguro de querer que le abran.

 

Y calor, bajo una manta viva,

que se mueve, que acaricia,

como los vaivenes de las olas,

que besan y se alejan de la costa,

y hacen de mis rizos remolinos.

 

Y así, pasan los días y las horas,

con un nudo en las piernas,

sin saber si estoy acompañada, o a solas,

haciendo las mañanas y las noches perfectas.

 

Así, en silencio o a gritos,

con susurradas palabras

que se cuelan bajo las sábanas

queriendo escaparse del frío.

 

Así, paso la vida, contigo.

Así, paso los días, conmigo.

En un bucle que no cesa, infinito,

que es nuestro mundo, y mi ciclo.

Familiares aromas

llenan mi mente,

activan mi memoria

de momentos de nieve.

 

Alboroto llenando el hogar,

risas, gritos,

música de niños,

ésa melodía que permanecerá,

que vencerá al olvido.

 

Y tras abrir los ojos,

todo ha cambiado, y sigue igual,

los comensales más viejos,

las mesas más grandes para cenar.

 

Y, recordando a los que ya no están,

a los que se marcharon

para no volver jamás,

tanto que aparecen en sus sitios sentados,

pues lo que realmente añoras, no desaparecerá,

alzamos las copas y brindamos,

nos miramos a los ojos, decimos al compás

aquello que todos esperamos:

“Feliz Navidad”.

 

Pues eso, aunque no sea demasiado navideña,

para tod@s mis amig@s,

los que se fueron y los que están,

y por supuesto para los que me leen,

para la familia, la que está lejos y la que está cerca,

y para él,

que hace especial todas mis noches, no sólo la de nochebuena.

 

 

 

Himno de la URSS – Red Choir

No habrá clemencia

para los cobardes,

para los vencidos por el miedo,

para los pusilánimes.

 

No, si prefieren salvar la vida

a darla por la Madre Patria,

sufrirán la venganza

de sus propias armas.

 

No hay nada más importante,

un rifle y unas balas

para bañar con nuestra sangre

la ciudad que nos fue arrebatada.

 

¡A sangre y fuego camaradas!

Que sepan los enemigos de la patria

como se lucha por lo que se ama.

Así, paso a paso, casa por casa,

cada edificio y cada calle

como si fuera lo más importante

de la guerra, esta batalla.

 

Y al final, tras los rostros cecinientos

de nuestros amigos,

con el esfuerzo de las masas, venceremos.

Huirán nuestros enemigos

y hasta su guarida les seguiremos

haciéndoles sentir el terror

de perder a sus propios hijos.

 

Coje tu arma muchacho,

corre, abre bien los ojos, y dispara.

Vuelve victorioso a casa

o ya puedes caer bajo los disparos

pues no hay sitio en esta ciudad

para el miedo y la deshonra,

sólo para el espíritu de  un pueblo,

a sangre y fuego forjado.

Desde que tengo recuerdos hay dos cosas que siempre han ido de la mano: Mi hermano y los aviones.

Sí, sé que no es un post típico pero me apetecía contarlo. Desde pequeña mi hermano ha sido un amante de los aviones, tanto es así que a día de hoy es piloto y siente la misma pasión y el mismo amor por volar.

De niño, antes de nacer yo, se escapó en medio de un parque y se puso a hablar con un señor en una terraza, sobre aviones claro, porque había visto no se qué que identificó como que el caballero era piloto (y tenía razón). Siempre ha tenido sus habitaciones llenas de fotos, escudos de escuadras, mapas aeronáuticos, etc. Incluso sintonizaba la radio de la torre de control del aeropuerto de Lanzarote para escuchar como aterrizaban y despegaban los objetos de sus anhelos. En el coche jugábamos a ser pilotos: él era el comandante y yo su segundo. Me enseñó a distinguir cada cosa de una cabina e incluso a saber qué avión estaba viendo. De hecho, si la vida fuera como una de esas películas, sería capaz de volar en esa situación donde los pilotos han muerto y salvaría la pana yo solita.

Mucha gente dice que mi hermano es serio y un poco frío, y que yo digo que se equivocan  porque simplemente es quien es, y la sangre tira. Simplemente creo que no saben mirar, porque aún con lo adusto que puede llegar a ser, si te fijas, sus ojos tienen un brillo apasionado, lleno de vida.

Y ojo, no es que nos hayamos llevado siempre perfectamente. De hecho, me echaba de su habitación hasta en sueños, y cuando éramos más pequeños y yo empezaba a montar en bici, se quejaba de que era muy lenta. Y así, suma y sigue, somos hermanos, es normal.

Sin embargo, siempre me ha apoyado, él es mi benefactor, un mecenas de la historia que poco a poco me ha llenado las estanterías de libros de Egipto, por ejemplo, traídos desde muchos de los países que ha visitado. Y es que es el mejor ejemplo: Si realmente deseas algo con todas tus fuerzas, lucha, lucha, y lo conseguirás (Convicción que sin duda ha heredado de mi madre, que creo que es para él lo que él para mí). Y aunque parezca que tu situación es complicada, te sentirás completo al estar haciendo lo que realmente quieres, y nada ni nadie podrá convencerte de lo contrario. Incluso comprende mis frikadas y mis chistes estúpidos, de los que nadie más se ríe (una prueba clara de que compartimos genes, cosa que muchos han dudado al vernos).

Otra de sus pasiones: la fotografía. Algo que tenemos en común los dos, aunque la haya desarrollado mucho más. Se levanta antes de que el Sol decida amanecer y prepara sus enseres con mimo para hacer fotografías como la que encabeza la entrada, y que ha sido seleccionada como foto de la semana en Aviation Corner. De hecho, esos momentos en los que estamos él y yo, en medio de un descampado, con el objetivo en ristre y el viento golpeándonos, son perfectos. Y podría dar mil razones, entre ellas el hecho de que no haya nadie más, simplemente estar, a sabiendas de que nos queremos como somos, y que ambos sentimos un profundo respeto y admiracióm por el otro.

En pocas ocasiones puedo decir que tengo un concepto como el de familia claro, éstas, otras muchas, me ayudan a saber que pese a las diferencias, que son muchas (como que somos la noche y el día), pese a la distancia que durante tantos años nos ha pesado como una losa, pese al tiempo que pasamos separados, él es una de esas personas con las que me siento realmente cerca.

Y que siga volando, por dentro y por fuera, que yo siempre miraré al cielo buscando su estela y creando la mía propia.

Ella es así, le habla al aire,

con la mirada perdida

traba amistad con lo invisible,

observa el mundo como si le fuera la vida

en encontrar el tacto de lo intangible.

 

Ella es así, con su piel de seda y plata,

con sus atrayentes pestañas

que te atrapan cual tela de araña,

con su boca encarnada.

 

Ella es así, tan hermosa…

bailando al son de una música sorda,

susurrando al oído sin abrir la boca,

acariciando unas teclas que nadie ve, y nadie toca.

 

Ella es así, sin importarle nada,

se esconde de ella misma

tras las transparentes cortinas

de la que fue una hermosa casa.

 

Ella es así, no recuerda nada,

sólo que un día lo fue todo

y ahora nadie cree en las hadas.

Ella: Sí, los genitales femeninos tienen bastantes partes, pero el que tiene el nombre más curioso es el de Monte de Venus.

Él: Monte de Venus… Sí es nombre ése… “Ohh, el canto a la feminidaad, lo desconociido… Uhhh”, muy machista, debería decir.-Ella le da la razón- Además, si al triangulito lo llaman así, al pene deberían decirle La Porra de Marte.

Ella: Qué bruto que eres… – dice mientras se seca las lágrimas de la risa – ¿Y cómo llamarías a los huevillos?

Él: Uy, obvio… Phobos y Deimos.

Ella: Friki…

Por mucho que soples,

por mucho que empujes,

aunque intentes apuñalarme,

por mucho que te enfades y patalees,

aunque pienses que el camino es traicionarme,

por mucho que pienses en cómo vencerme,

lo siento, amigo, no conseguirás derribarme.

 

Por mucho que intentes que todo eso me afecte,

para conseguir una simple mella en mí tendrías que importarme,

y aunque soples y soples, intentando congelarme,

lo siento, amigo, no conseguirás estremecerme.

 

No eres más que la tormenta que pasa,

que siempre, siempre, cesa.

Quizá, cuando veas que no me afectas,

retomarás el camino que tiempo ha ya no andas,

y cesarás en tu intento de eliminarme

porque no puedes aceptar el temerme.

Qué recuerdos escoger,

qué recuerdos relegar al olvido,

cómo poder destejer

de la mente lo vivido…

 

Sería más fácil borrarlo todo,

empezar de cero, un folio en blanco,

que conseguir el suficiente autocontrol

para decidir, qué recuerdos me quedo

y de cuales me deshago.

 

 

 

Hay a quienes su vida

les cabe en una caja,

otros en un coche ya tiran,

y algunos buscan empresas de mundanzas…

 

Chacho, chacho…

lo que no entiendo

es que acumulemos tanto

en un breve espacio de tiempo.

 

Se pierde mi mente

entre los montones de cajas,

estanterías vacías….

Nada que no se arregle

con un soplete

y un bidón de gasolina…

¿Qué es el amor?

¿Un fuego que devora el alma?

¿Una desesperada pasión?

¿Qué es el amor?


Quizá, sólo quizá, un beso.

De buena mañana en la mejilla,

o bajo la fría lluvia

en un instante que se graba en el recuerdo.

Quizá, sólo quizá, una caricia

que pasa rápida y suave sobre la piel.


¿Cómo es el amor?

¿Eterno?

¿Un instante efímero?

¿Cómo es el amor?


Amar,

amar es tener fé.

No en una entidad superior,

un gran espíritu, un dios

que todo lo ve.

Amar es, simplemente, creer.

Creer sin dudas en quien está a tu lado,

saber que ambos podrían perderse eternamente en la mirada del otro,

saber, que si flaqueas, esa persona te cogerá la mano

ya que nunca te dejará caer.


Amar es paciencia, pasión, a veces dolor.

Amar es despertarte a su lado y dar gracias,

amar es marcharse a volar sabiendo que siempre regresarás

pues no existe el hogar si él o ella no te acompaña.


Amar es también aceptar al otro y a uno mismo,

conocer los defectos ajenos y propios,

amar es querer ser mejor gracias al otro, como dijo Jack Nicolson,

pero también querer a tu pareja por como es,

sin peros ni tapujos,

pues la otra persona te quiere a ti por lo que eres.


Y hoy, aquí y ahora, Amar es comprometerse,

desear dejar de ser uno, para ser dos,

ante todos aquellos que han hecho de ustedes lo que son,

hoy, Amar es compartir ese sentimiento con nosotros,

no por obligación, espero, sino como un regalo.

Porque amar es eso,

regalar nuestra alma al otro,

y recibir otra para que la cuidemos.


Da igual qué crean los demás sobre el amor,

porque las únicas personas que importan,

que siempre importarán en vuestra relación

son dos,

Mi Antoñito, y mi Leonor.

Escrito para la boda de Antonio y Leonor.


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