Palabras que se pierden

en el infinito.

Miradas cruzadas

de traición y oscuridad.

Dimes y diretes,

contradicciones,

promesas vagas

de una sola noche,

lealtades en venta

por unas monedas de plata…

Cortesanos y bufones,

sombras tras las cortinas,

sibilinos,

sibilinos los susurros…

Y tú ahí,

girando en el baile descontrolado,

en medio de la pista,

con el corsé ahogándote

por las miradas de envidia.

Pero tú ahí,

aguanta,

gira y aguanta,

que mi mano te sujeta

y nunca dejaré que te caigas.

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