Aullido

Shh, escucha…

¿Lo oyes?

Es mi corazón que aúlla,

que lucha por escapar del pecho

y esconderse en el tuyo.

No quiere atender a razones,

ni a fríos planteamientos

de su hermana, la mente…

Y es por la miel de tus ojos,

la seda de tus labios,

el susurro de tus dedos

enredados en mi cabello…

Y he de atar a mi bestia,

la loba que aúlla desesperada

por salir, por besar

esa parte de tu cuello que la llama

cada vez que te mueves.

Por clavar los dedos

en tu espalda,

morder,

arrancarte el alma

con cada gemido

que se escape de tu boca,

para devolvértela

con mis besos,

con mi alma misma,

con mi lengua

exploradora.

Y la lucha es eterna,

no podré mantenerla por siempre,

no querré sujetarla.

Y será ese día,

esa clara mañana,

cuando desearé morir,

arrancarla de mi alma,

al sentir nuestro último abrazo

y vuelva, desesperada,

a invadirnos la calma.

Y desearé

no haberme hundido en tus labios,

no haber probado nunca tu pecho,

no haber respirado

al son de tus latidos.

Y desearé, desearemos,

clamaremos al cielo,

porque baje un ángel

y nos atraviese el pecho,

sin piedad,

con su espada de fuego.

Desesperada

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