Em momento más felíz

Hace mucho, él caminaba por el sendero hacia la catarata. Ella cogía su mano, lo guiaba hacia una sorpresa. Cuando quitó la venda de sus ojos enmudeció, el aroma a jazmín y madreselva, el vaho del agua cálida en un pequeño remanso de agua… y Ella, con los ojos brillantes y la melena al viento, espectante.

Era un hombre de parcas palabras, sus ojos siempre lo decían todo, y eran por ellos por los que ella se deshacía. Desde la primera vez en la que había posado su mirada en la suya. Se fundieron en un apasionado abrazo, y fueron los rayos del sol del medio día los únicos que pudieron separarlos.

La madreselva

florece en ti, mi amor.

Y yo sonrío.

Tus labios, mi piel.

Mi ombligo, tu centro.

Mi alma arde.

Despierta amor

la noche ahora duerme,

húndete en mí.

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