Mi eterna oscuridad

Oscuridad

Siniestra oscuridad

que vives más allá de mi alma,

te acepto.

Creíame, ilusa,

un ser lleno de luz,

luminosa sacerdotisa

que con mi llama

liberaba el mundo

de ti.

Sin saber,

en mi ceguera,

que la más absoluta sombra

actuaba a través de mis manos,

de mi cuerpo,

de mi sibilina boca.

Siniestra oscuridad,

luché por expulsarte,

por arrancarte de mí.

Pues pensé que era amor

lo que me movía,

lo que me impulsaba

a arder en el deseo,

a ahogarme

entre dos corrientes opuestas.

Pero oscuridad,

tú, mi oscuridad,

por fin te acepto,

como causante de mis miedos,

mis odios, mis celos…

Y es que, eterna oscuridad,

te acepto.

Porque sin tí,

por mucho que lo intentara,

sin tí,

no podría brillar.

Ángel luz

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Una respuesta a Mi eterna oscuridad

  1. Yefry dijo:

    simplemente increible 🙂 felicidades..

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