Una mañana.

Se miran en la distancia, dudando,

creando en su mente un encuentro,

él imagina rodear sus hombros con el brazo,

ella, ponerse de puntillas para darle un beso,

y aún sabe a despedida, pese a no haber pasado.


Ella juega con un mechón de su salvaje cabello,

ése que escapó delante del espejo

y que él memoriza desde lejos.


Y así, perdidos cada uno en su ensueño,

terminan su café y su cigarro

y se pierden entre el gentío de nuevo,

para, al día siguiente, volver a intentarlo,

mirándose y moviéndose incómodos en sus asientos.

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6 respuestas a Una mañana.

  1. Gabriela dijo:

    Al mirarse en medio de la multitud,
    el creyó haber visto a quien más amaba,
    ella bscaba entre la gente un poco de ese amor
    Y al darse cuenta que todo había terminado
    volvieronse los dos a la realidad

  2. eariandes dijo:

    Es el comienzo y final de una buena historia. 😉

  3. Milo dijo:

    … y esperar al dia siguiente para volver a intentarlo. Me sabe a timidez y a esperanza.

  4. lamas dijo:

    A eso se le llama el aliciente del día, esos 10 minutos en que te olvidas del mundo para navegar por otro paralelo, mucho más agradable. 😉

  5. kylerath dijo:

    Precioso, peque 😀 Como siempre 🙂

    P.D.: ¿Soy el único que prefiere vivirlo, antes que imaginarlo? XD

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