A un soldadito

 

Qué fue de ti,

te perdiste entre las aguas de un río

que no lleva a ningún mar…

Sólo, perdido y con frío,

un soldado sin patria ni hogar.

 

Vuelve, vuelve a mí,

observo el horizonte desde la ventana,

esperando una pista, una señal,

que me diga que estás de regreso a casa,

que algún día volverás.

 

Qué harás, soldado,

tu afilada bayoneta

sólo te servirá de muleta

para que puedas seguir andando…

 

Dejé de bailar cuando desapareciste,

daría mis piernas para volver a verte,

mi soldadito del alma, caíste, caíste…

Mi soldadito valiente,

mi soldadito de plomo…

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3 respuestas a A un soldadito

  1. david dijo:

    con la bayoneta como muleta se ahorrará de disparar

  2. a.c. dijo:

    hermoso y con un puntito sensual 😉 a mi parecer 🙂

  3. Julio dijo:

    Un lindo recuerdo al cuento del soldadito de plomo. Lo que me parece es que la bailarina le quiere hacer una guarrerida española, que diría el gran Chiquito -¡jar!-. ¿Mi parte favo? Si lo leo en voz alta, la primera estrofa. Luego hay alguna ruptura -de ritmo- que no me acaba de redondear el poema, pero por ponerle una pega a alguno que ya te vale tanto fan. ¡Un besote! XDD

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